
Muchos médicos mantienen activas sus redes sociales porque saben que actualmente forman parte de la manera en que los pacientes buscan información. Publican recomendaciones, fotografías del consultorio, explicaciones sobre algunos padecimientos y, de vez en cuando, promociones o invitaciones para agendar una consulta.
Sin embargo, después de varios meses aparece una pregunta inevitable: ¿por qué el contenido no está generando las consultas esperadas?
El problema no siempre está en la frecuencia de las publicaciones, sino en la intención con la que se desarrollan.
Publicar tres, cuatro o cinco veces por semana no garantiza que un paciente vaya a sentirse preparado para solicitar una cita. Para que el contenido sea verdaderamente útil, primero debe responder las preguntas que una persona se hace antes de elegir a un médico o acudir a una clínica.
Pensemos en algunas de ellas:
Estas preguntas ya existen en la mente del paciente, aunque todavía no las haya enviado por WhatsApp o expresado durante una llamada.
Cuando el contenido médico responde con claridad algunas de estas inquietudes, ayuda a reducir la incertidumbre, facilita la comprensión y permite que la persona tome una decisión con mayor información. La Organización Mundial de la Salud señala que la información en salud debe ser confiable, comprensible y útil para que las personas puedan utilizarla al tomar decisiones relacionadas con su bienestar.
En muchas ocasiones pensamos que el contenido de un especialista debe concentrarse únicamente en explicar enfermedades, síntomas o tratamientos. Esta información es importante, pero no es lo único que necesita conocer un paciente.
También quiere entender cómo será atendido, quién lo recibirá, qué puede esperar de la consulta y cuáles son los pasos que debe seguir.
Por ejemplo, un traumatólogo puede explicar cuáles son las causas frecuentes del dolor de rodilla, pero también puede publicar qué sucede durante una valoración, cuándo podrían solicitarse estudios y por qué no todos los pacientes requieren el mismo tratamiento.
Un fisioterapeuta puede hablar de lesiones deportivas, pero también aclarar cuánto dura normalmente una sesión, qué ropa conviene utilizar o qué información debe llevar el paciente a su primera cita.
El objetivo no es diagnosticar a una persona mediante una publicación ni prometer resultados. Se trata de ayudarla a comprender mejor el proceso y orientarla para que busque una valoración profesional cuando corresponda.
Para desarrollar mejores contenidos no siempre se necesita comenzar con una investigación compleja. Muchas de las ideas más útiles ya se encuentran dentro del consultorio.
Conviene revisar:
Cada una de estas preguntas puede convertirse en una publicación, un video breve, una historia, una sección de preguntas frecuentes o una guía para nuevos pacientes.
Si las personas preguntan constantemente por el precio, además de proporcionar la información correspondiente, se puede explicar qué incluye la valoración inicial. Si existe confusión sobre un procedimiento, puede desarrollarse un contenido que describa el proceso de manera sencilla, sin generar falsas expectativas.
Antes de aprobar una publicación, conviene hacer una pregunta sencilla:
¿Qué queremos que el paciente entienda, sienta o haga después de verla?
Un contenido médico puede ayudar a reconocer un problema, explicar un procedimiento, resolver una duda, preparar al paciente para su consulta, demostrar la experiencia del especialista o invitar a solicitar una valoración.
No todas las publicaciones deben buscar una cita de manera directa, pero todas deberían cumplir una función dentro de la comunicación del consultorio.
También es importante recordar que, por tratarse de información relacionada con la salud, el contenido debe ser claro, responsable y preciso. Debe evitar diagnósticos generalizados, resultados garantizados, afirmaciones exageradas o mensajes que puedan crear expectativas poco realistas.
Una forma sencilla de evaluar tu contenido consiste en revisar las últimas diez publicaciones del consultorio y preguntarte:
Si varias publicaciones no responden ninguna de estas preguntas, probablemente están manteniendo activa la cuenta, pero no necesariamente están ayudando al paciente.
El contenido médico más útil no siempre es el más elaborado ni el que tiene el diseño más llamativo. En muchas ocasiones, es aquel que responde con claridad una pregunta que el paciente lleva tiempo intentando resolver.
Por eso, antes de llenar el siguiente espacio del calendario, vale la pena escuchar las conversaciones que ya ocurren dentro del consultorio.
Al final, no se trata solamente de publicar más. Se trata de orientar mejor, generar confianza y facilitar que el paciente tome una decisión informada.
Revisa las preguntas que recibes con mayor frecuencia en tu consultorio. Ahí puede encontrarse el punto de partida para desarrollar contenidos más útiles y cercanos a las necesidades reales de tus pacientes.
Si necesitas ayuda para convertir estas preguntas en una estrategia de contenidos, puedes responder este correo y conversar con el equipo de Social Press.
Hermann Gil Robles es Director en SocialPress.mx, una agencia especializada en inbound marketing, campañas en Meta, TikTok y LinkedIn. Experto en marketing de contenidos y SEO. Ha publicado dos libros de cuentos No hay buen puerto (2013) y Fuera de la Memoria (2011), así como la novela titulada Los Sueños de los Últimos Días (2012) y La ciudad del olvido (2016).